Dirigido a quien se interese en el psicoanálisis freudiano, lacaniano y otros autores de la literatura
analítica.
Encuentros/Desencuentros:Charlatán o CharLacan?
Miércoles de 19:00 a 20:30 hrs, dos veces al mes, valor $25.000 por encuentro.
Jacques Lacan. Seminario 4. La relación de objeto. A partir del 1 de abril de 2026
Jacques Lacan. Seminario 3. Las Psicosis. Noviembre 2024- Marzo 2026
Jacques Lacan inaugura su tercer seminario planteando la cuestión de las psicosis, retomando, que lo que el análisis revela al sujeto es su significación. Esa significación, es función de cierta palabra, que es y no es palabra del sujeto: él recibe esa palabra ya totalmente hecha… si no existiera esa palabra recibida por el sujeto, y que remite al plano simbólico, no habría ningún conflicto con lo imaginario, y cada cual seguiría pura y simplemente su inclinación. La experiencia nos muestra que no es así. Freud nunca renunció a un dualismo esencial como constituyente del sujeto.
Este seminario nos muestra en qué medida las nociones que Lacan había elaborado durante los dos seminarios anteriores, especialmente las de lo simbólico y el Otro, nos permiten tratar eficazmente los problemas, tanto clínicos como de tratamiento, que nos plantea la psicosis hoy, y también nos alerta de que la dificultad de abordar el problema de la paranoia se debe precisamente al hecho de situarla en el plano de la comprensión… la pregunta ¿Quién habla? … debe dominar todo el problema de la paranoia.
Lacan dirá Conocen la pretendida oposición entre Erklären (explicación) y Verstehen (comprensión). Debemos mantener que sólo hay estructura científica donde hay Explicación. El comprender es la puerta abierta a todas las confusiones. El Explicar para nada implica significación mecánica, ni cosa alguna de ese orden. La naturaleza del Erklären (Explicar), es el recurso al significante como único fundamento de toda estructura científica concebible.
El paranoico dice Lacan, testimonia acerca de la estructura de ese ser que habla al sujeto. El asunto es saber cuál es la estructura de ese ser que le habla… y cómo le habla… y ¿Cuál es esa parte, en el sujeto, que habla? Naturalmente, para que la pregunta tenga sentido, es necesario haber admitido que el inconsciente es algo que habla en el sujeto, más allá del sujeto, e incluso cuando el sujeto no lo sabe, y que dice más de lo que supone, estableciendo en la base su tesis de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.
Por ello agrega el único modo de abordaje conforme con el descubrimiento freudiano es formular la pregunta en el registro mismo en que el fenómeno aparece, vale decir en el de la palabra. El registro de la palabra crea toda la riqueza de la fenomenología de la psicosis, allí vemos todos sus aspectos, descomposiciones, refracciones.
Lacan avanza en su conceptualización aclarando que en la psicosis no se trata de lo mismo que en la neurosis. Señala entonces que previa a toda simbolización – esta anterioridad es lógica, no cronológica – hay una etapa, lo demuestran las psicosis, donde puede suceder que parte de la simbolización no se lleve a cabo. Esta etapa primera precede toda la dialéctica neurótica, fundada en que la neurosis es una palabra que se articula, en tanto lo reprimido y el retorno de lo reprimido son una sola y única cosa. Puede entonces suceder que algo primordial en lo tocante al ser del sujeto no entre en la simbolización, y sea, no reprimido, sino rechazado… Verwerfung primitiva, a saber, que algo no sea simbolizado, que se manifestará en lo real.
Para luego ir adentrándose en la particularidad del fenómeno psicótico. ¿Qué es el fenómeno psicótico? La emergencia en la realidad de una significación enorme que parece una nadería – en la medida que no se la puede vincular a nada, ya que nunca entró en el sistema de la simbolización – pero que, en determinadas condiciones puede amenazar todo el edificio
En continuidad a su retorno a Freud, Lacan revisa de punta a cabo el caso Schreber relevando el análisis lingüístico que realiza Freud de todos los signos de esa lengua fundamental. Así destaca en Freud la genialidad del lingüista que ve aparecer varias veces en un texto el mismo signo, partiendo de la idea de que debe querer decir algo, y logra restablecer el uso de todos los signos de esa lengua.
Así, recorre conceptos fundamentales para comprender la estructuración del sujeto distinguiendo que en lo inconsciente, todo no está tan solo reprimido, es decir desconocido por el sujeto luego de haber sido verbalizado, sino que hay que admitir, detrás del proceso de verbalización, una Bejahung primordial, una admisión en el sentido de lo simbólico, que puede a su vez faltar. Se trata de un fenómeno de exclusión para el cual el termino Verwerfung parece válido, y que se distingue de la Verneinung, la cual se produce en una etapa muy ulterior.
El hecho de ser hablados antes que hablantes aclara que la noción de estructura es ya en sí misma una manifestación del significante que nos viene del Otro que nos antecede y que nos determina. No obstante, lo que la psicosis enseña es que el Otro está excluido de su palabra porque el sujeto carece de un significante primordial por una falla en la función paterna durante la estructuración edípica, que produce como efecto, a un sujeto concernido por los dichos del pequeño otro, por sombras de otro, o como se expresará Schreber, por hombrecitos hechos a la ligera.
Al tratarse de un impasse, de una perplejidad respecto del significante, Lacan plantea el lugar del padre, que no solo es el genitor, sino fundamentalmente función central en la realización del Edipo. Entonces ¿qué ocurre si se produjo cierta falta en la función formadora del padre?... imposibilita al sujeto de asumir la realización del significante padre a nivel simbólico.
El padre pudo efectivamente tener cierto modo de relación como para que el hijo realmente adopte una posición femenina, pero no es por temor a la castración. Todos conocimos esos hijos delincuentes o psicóticos que proliferan a la sombra de una personalidad paterna de carácter excepcional, de uno de esos monstruos sociales que se dicen sagrados. Personajes a menudo marcados por un estilo de brillo y éxito, pero de modo unilateral, en el registro de una ambición o de un autoritarismo desenfrenados, a veces de talento, de genio. Este es el caso, en efecto del padre de Schreber, un educador, un pedagogo del cuerpo.
De esta manera lo que queda es la función paterna reducida a una imagen que no se inscribe en ninguna dialéctica triangular pero, cuya función de modelo, de alienación especular, le da pese a todo al sujeto un punto de enganche, y le permite aprehenderse en el plano imaginario.
Lacan a la vez, anticipaba algo que encontramos en nuestra actualidad. Reconozcamos este hecho: aquel a quien se llama prepsicótico no es reconocible como tal. Al parecer, se comporta como todo el mundo; socialmente hablando, se las arregla bastante bien para abrirse camino pero ¿de qué manera? a través de una serie de identificaciones puramente conformistas a personajes que le darán la impresión de qué hay que hacer para ser hombre. Así, por intermedio de una imitación, un enganche a la imagen del semejante, del par, que le sirve de muleta, el prepsicótico puede vivir sin que se declare una psicosis. Puede vivir en su capullo, como una polilla.
Así, este es el primer Seminario en donde Lacan plantea que el significante del Nombre- del-Padre es un anclaje subjetivo en la estructura, pues su función es la de introducir un orden que permite que todo se mantenga unido.
'Todo retorno a Freud que dé materia a una enseñanza digna de ese nombre se producirá únicamente por la vía por la que la verdad más escondida se manifiesta en las revoluciones de la cultura. Esta vía es la única formación que podemos pretender transmitir a aquellos que nos siguen. Se llama: un estilo'.